A-tun-ga-to

En el quehacer de la vida cotidiana, uno lleva a cabo múltiples actividades, tareas y recados. Hay días algo más tranquilos que otros, pero los días en los que uno cabila mil temas por segundo y va a hacer la compra al supermercado, podría ocurrir algo así: serpenteas los pasillos del supermercado dos veces porque no encuentras el producto que buscas. Ya has visto desde cereales, productos de limpieza del hogar, diez mil marcas de agua diferentes, y todo lo que una gran superficie puede ofrecer. Pero no aparece el artículo por el que vas en «búsqueda y captura». Vas prácticamente derrapando con el carrito de la compra y de repente la providencia se apiada de tí. Ahí está el bendito atún, que uno diría que no hubiera tenido que ser tan difícil de localizar, verdad?… Entonces vas a elegir la lata/marca de tu preferencia y de repente ves una foto con la cara de un precioso gatito mirándote con ternura. Y tu dices, uy! ¡Qué atún tan raro! entonces dejas la cabilación de mil temas por segundo al margen y te concentras en el presente, en la elección del atún. Y ahí están todas esas latas con gatitos y más gatitos mirándote fijamente. Unos con cariño y alguno que te da la impresión que hasta te habla, diciéndote: ¡Señora! Está usted en el pasillo de comida para gatos, vaya al pasillo cinco y encontrará el atún. Toda digna, colocas la lata del gatito consejero en la estantería y te vas al pasillo cinco, sin que nadie se entere que he estado en conversaciones mentales con la foto de una mascota felina.

Carpe diem. Vive el presente, estando presente.

Un miau-abrazo,

Luisa