Hola bellas estrellas,

¡Yo pensaba que era tolerante y que sabía neutralizar los momentos de vida “puntiagudos”, pero resulta que me he visto a mí misma “rezando palabrotas”!

He ido a hacer la mamografía anual. Con el torso desnudo, abrigada con un chaleco de papel donde cabían 3 como yo, me dispongo a entrar en el cuarto donde voy experimentar las poses más anti-sexys del mundo. ¡Remedio seguro contra la lujuria!

El técnico que me atiende es muy amable, pero tiene las manos frías como el hielo. Me va dando sabios consejos. Querida, relájate… (honey, relax…)
Ahora empieza la escultura cúbica Picassiana…
Por favor, acércate más, dice la amable señora. Ahora acerca un poco los pies. El hombro izquierdo hacia atrás. Relájate, por favor. El brazo derecho debe quedar fuera de la imagen, quizás es buena idea alzarlo y dibujar en el aire una onda, cuál bailaora de flamenco. Al tiempo, la susodicha maquinita aplasta sin piedad la pobre «tetilla» y mi cara entra en una dimensión de mueca, con tremendo parecido a la hermana de Shrek. No respires, por favor, dice la tierna voz de «la escultora», mientras sigo abrazada a la plataforma rectangular que se clava en la parte inferior de mi querido seno. Ya puedes respirar…

Muy bien, ahora vamos a hacer lo mismo intentando tomar la imagen de perfil. Repetimos el ejercicio, pero coloca tu cuerpo en oblicuo respecto al eje de equilibrio natural. Y no respires. Mi querido busto, que había recuperado su carita sonriente, vuelve a poner cara de circunstancias cuando ve que la plancha regresa al ataque. Con ceño fruncido y grito ahogado, siento un gran alivio cuando la señora de los buenos consejos decide liberar de nuevo mi pecho con forma de pez manta…

Muy bien, ahora le toca a la Sra. Dña. Teta Derecha Valiente… ¡Y oigo la voz de “la fotógrafa” algo impaciente… ¡Querida, no estás muy relajada!… ¿En serio?… Ahí, en ese momento, ha comenzado mi rezo. Un rosario de impropios ha viajado por mi mente a la velocidad de la luz…

¿Y digo yo, con el gran progreso que ha experimentado el mundo en las últimas décadas… no podrían encontrar otra forma de tocarnos los bemoles?

Espero que los hombres, por nuestro propio bien, nunca se encuentren en la tesitura de tener que hacerse una testiculografía…

Un abrazo «aplastado»,

Luisa

P.D. Esta semana he abrazado y abrazado y abrazado …

El ejercicio de la semana: tomar cafe o llamar a alguien con quien hemos estado distanciados…