Un día me enamoré y Cupido me destinó a crear un hogar a 7000 km de distancia de mi ciudad natal. Encontré mi destino siguiendo su flecha. Un recorrido noble, de la ciudad Condal, a la ciudad Reina.

Esta historia comenzó en el 2008. Mi hija tenía algo menos de 2 años, y como mamá enamorada de su hermosa niña, me dediqué a encontrar actividades para perpetuar su sonrisa. Para mi sorpresa, al tiempo que mi pequeña hacia nuevos amiguitos, mamá encontró un Universo de mujeres dedicadas a la misma industria. De profesión: mamá. El magnetismo de unión: mujeres extranjeras que hablaban el mismo idioma, en un país que nos acunó con mimo.

Poco a poco fuimos creando un extraordinario grupo de mujeres, que fue creciendo según encontrábamos una «nueva Mari» en la zona: en el supermercado, parque o en la misma calle. ¡Tiempos en los que uno se emocionaba al escuchar a alguien hablar español y le “asaltaba” para comunicarle que le acababa de “tocar la lotería”, porque pronto le íbamos a presentar a Las Maris!
El «boca a boca» fue, y es, nuestra vía de expansión.

Mujeres inteligentes, buenas personas, grandes talentos, espíritus generosos, motores de arranque, con alto grado de compromiso, entrega y dedicación. Sin manipulación genética. Así son, y así se muestran.
Bienvenidos al espacio Mari, un lugar donde nos recordamos unas a otras, cada cual, en su lenguaje, que la integridad, la honestidad y la humildad deben reinar por su presencia.

Nos vemos regularmente. Nos abrazamos, reímos, comemos, nos informamos y acompañamos. Hablamos, nos confesamos. Lloramos. Somos compañeras, camaradas, colegas. Y cada cual conoce su intersección de GRANDES AMIGAS.

Ocuparnos en las diferentes actividades, nuestra terapia.

Cuando alguien me pregunta si trabajo, respondo que sí, que mucho, pero sin remuneración a final de mes. Esta es nuestra empresa. Crear unión y reunión para mantener el nivel de contento de las mujeres en la cresta de la ola. Mujeres apoyadas, comprendidas, que avanzan en sinergia, para regresar a casa motivadas para la continuidad familiar en un escenario que no siempre es fácil. Juntas, renovamos los votos de paciencia y nos inyectamos empatía.

Para Las Maris que además trabajan fuera del hogar, nuestro más sincero respecto y admiración.

Con el paso de los años y a través de la enriquecedora experiencia de pertenecer a Las Maris, pensé… ¿cómo podríamos multiplicar este efecto en el planeta entero?… Yo, el dinosaurio por excelencia en el departamento de tecnología, y gran activista de los encuentros «cara a cara», decidí, con ayuda de mi querido amigo Antonio y el apoyo incondicional de mis adoradas amigas, iniciar un blog. Así fue como nació Constelación de Mujeres, donde la palabra es nuestra.

¿Te apetece seguir irradiando el bienestar para sembrar armonía? ¡Hagámoslo!

Palabra concedida… comparte tu opinión, habla, que te escuchamos… caminemos juntas hacia un mundo de bondad.

Amuleto

Os voy a confesar que un día, sin darme cuenta, descubrí que Las Maris son además mi gran aliado, mi amuleto. Fue bajo una situación de alta tensión. Llevaba mi pulsera con el colgante del logo de Las Maris y me descubrí tocando, acariciando, masajeando frenéticamente, como lo queráis decir, el colgante con el logo de Las Maris de una de las pulseras que hizo Paola, que se convirtió, sin pensarlo, en mi amuleto anti stress. Ocurrió mientras daba un paseo por las nubes…
Cada vez que el avión tropezaba en una turbulencia para bajar en plancha con efecto tobogán, las Maris me acompañaban y «gritaban» conmigo, como si estuviéramos en un parque de atracciones. Lo único que faltó fue esa foto estupenda que te espera al final de la atracción donde la vida te muestra lo bella que eres con faldas y a lo loco, con los pelos alborotados y una boca inmensa donde muestras tus lindos molares… C’ est la vie… que no, se la vi…

Slogan para la felicidad

Si está a la deriva, ponga usted una Mari en su vida.

Origen del nombre de Las Maris

En una noche de acampada, mi amiga y compañera de tienda tuvo una urgencia en evacuar líquidos. De fondo, un concierto en Fa sostenido mayor con elefantes a la trompeta y leones como tenores. No era un cuadro motivador para una escapada nocturna… mientras decidíamos qué hacer, le dije: Ay Mari, como nos tenemos que ver!… nos dio tal ataque de risa que nos pasamos el resto de la expedición llamándonos Mari unas a otras…
Al regresar a Barcelona, mis queridas amigas fueron las nuevas Maris… quien nos iba a decir que encontraríamos tantas hermanas en el camino…