Este es el hermoso mes que alberga mi cumpleaños. Años que me han visto crecer y evolucionar. Años amparados en un tiempo que guarda toda la información en esquinas, en paredes, en el aire, en pasos y cimas.

Me encanta cumplir años y me encanta ser yo.

No porque no haya áreas de mejora, pero por aceptar las circunstancias sabiendo que todo es relativo. Que todo tiene la importancia que le queramos conceder. Que poniendo distancia (objetividad) a una situación que nos apura, nos podemos dar cuenta de nuestra propia diferente percepción cuando se analiza desde un ángulo distinto.

Por lo aplicada que soy en las tareas de la vida:
1. Si me equivoco, no pasa nada. Es humano.
2. Si te enfadas conmigo y no entiendo el porqué, aun te desearé lo mejor desde la distancia.
3. Ya no le pido naranjas al manzano. Al manzano hay que pedirle manzanas. Que están riquísimas y son saludables. Confesión exprés: hace poco pequé pidiendo una naranja al manzano. El tiempo, él solito, minuto a minuto, me mostró una clara fotografía del manzano. Comprendí.
4. Me encantan las conversaciones sinceras, directas, preferiblemente cara a cara, aunque no siempre sea posible.
5. Me encanta la gente. Y me nutro de las almas puras.
6. Me encanta abrazar. Y abrazo por doquier.
7. Me encanta el buen humor.
8. Disfruto capturando imágenes sociales sintiendo que me acerco un poco más a la comprensión del juego de la psicología humana.
9. Me felicito cuando me sorprendo no juzgando. Entendiendo que los problemas de otro no nos deben alterar. Matriculándome de algún que otro curso intensivo que me prepare a entregar amor ante la adversidad.
10. Me encantas tú.

Cada nueva arruga en mi piel, me acerca más a estos «mandamientos».

50 abrazos multicolor, sin sombras ni grises.

Luisa