Todos nos equivocamos. Todos. Es parte del aprendizaje del ser humano. Algunos errores no es que sean mayores, sino que, al ser conocidos por el gran público, tienen una mayor divulgación. En las ceremonias de entrega de premios, reconocimientos, entrega de títulos. Puede pasar. Y pasa. En el trabajo o en casa. Con un desconocido o un ser querido. Puede pasar. Y Pasa.
Es la vida…

¿Porqué, sabiendo que a todos nos ocurre, nuestra primera reacción ante una “equivocación pública” es de crítica en lugar de empatía? ¿Por qué nos falta tiempo para hacer chistes fáciles poniendo en evidencia al protagonista de la equivocación y sin embargo quedamos totalmente afectados en una situación personal de “bullying”?

¿Es un instinto primario?

¿Falta de pensar antes de actuar?

¿Mala memoria?

Ciertas reacciones colectivas están relacionadas en muchos casos con viejas y arraigadas tendencias culturales…

Ojalá este año tengamos un «dulce despertar» y tengamos la capacidad de salir de la «gran masa» para revelar nuestro punto de vista. Y ojalá que ese punto de vista esté cada día más cerca del «me pongo en tu lugar» y siento lo que tu sientes. No pasa nada hermana/o. Todo está bien. Ya lo decían los abuelos… Hoy por tí, mañana por mí.

Un brindis por un mundo de empatía y comprensión. Por la sabiduría. Por ti.

Luisa