A. Porqué se inició este blog?

El cometido de este blog es conectar a todas las mujeres (y hombres que nos quieran acompañar) que hablan español en el planeta. Sembrando bondad en el trayecto que nos conduce hacia un mundo mejor. Desde nuestra actitud diaria.

Es impactante la cantidad de seres humanos que son activos en la ayuda al prójimo. A través de entidades, fundaciones o por dedicación y voluntariado personal. Almas incombustibles que viven entregados a los demás. ¡Mi más sincera admiración por todos ellos!

B. Nuestro mundo constelación de mujeres está creciendo de forma orgánica (palabra que está de moda, y que creo que aplica a la descripción de lo que quiero expresar). Y la forma en que evolucione, depende de todas sus estrellas.

Algunas habéis comentado que podríamos explicarnos historias que hayan sido conmovedoras, inspiradoras, entrañables…

Os cuento una:

Nos estábamos mudando y con tantos temas pendientes, íbamos a tope. Muchas buenas amigas me llamaron para ofrecer ayuda, pero siempre decía que no, porque estaba en el proceso de montar y seleccionar artículos en diferentes cajas. De repente «varias angelitas», se fueron presentando en mi casa sin avisar. Algunas montaron lo poco o mucho que había preparado en su coche, listas para el trayecto al nuevo hogar. ¡Otras cuidaron de mis niños y hubo hasta quien vino a traer cinta adhesiva… y la de cajas que cerró la cinta! Esos buenos gestos, no tienen precio…

C. También vamos a iniciar una serie de ejercicios semanales, os parece?

Esta semana: un abrazo con reto, que no retórico. Abraza a alguien con quien tengas «un pendiente»… alguien a quien llevas tiempo con ganas de abrazar, pero que por circunstancias no se ha dado… si aún no es tu momento, sencillamente abraza a tu pareja, o a quien tú quieras. Pero que sea, Un abrazo de verdad…

D. Estoy haciendo unas pulseras que creo que os van a encantar. En cuanto estén acabadas, os envío una foto. ¡Tenía la idea de venderlas, así que ya me diréis si os gustan y me pongo en marcha!

Gracias por estar ahí. Un abrazo tibio, largo, con susurro de «nana» y olor a menta y jengibre…