Hola amigas del mundo, amigas de esta constelación, amigas celestiales, y amigos que nos queráis acompañar…

La vida es bella. Bella, y complicada en ocasiones…

El simple hecho de nuestro nacimiento, alegra la existencia de nuestros padres y de la gente de su entorno. Vamos creciendo y todos los pequeños grandes logros, colman de plenitud a nuestros adultos.

Durante la juventud (tierna o madura), nos impregnamos de ilusión y magia. Si somos afortunados, nos enamoraremos (gran regalo de vida). Y aunque no siempre, y no a todos, quizás algún día seamos nosotros los afortunados papás.

Y la cadena continúa… ver crecer a nuestros hijos, el mayor anhelo de cualquier progenitor. Cuidarles, atenderles, mimarles, protegerles, acompañarles, amarles… el instinto animal que hay en nosotros, cubrirá sin vacilar sus necesidades.

Pero no somos dueños de nuestro destino, ni de nuestra vida. Si estaba escrito en nuestro pergamino que encontraríamos un obstáculo insuperable, hasta ahí habrá llegado el contenido de nuestro diario personal. Y cuando pasa, la tristeza y el desgarro de la pena, no encuentran bálsamo de consuelo en nuestra vulnerable cordura, hasta que el tiempo, que según dicen todo lo cura, transforma la aritmética de nuestras células hasta desembocar en la serena comprensión de que la vida continúa…

Hace unos días hemos perdido a una amiga en el grupo de las Maris. Larissa Estrella era madre, esposa, hija, hermana, amiga y una impresionante profesora de baile.

Os comparto la carta enviada al grupo.

Nuestras más sentidas condolencias a su familia y a todas las personas que aquí nos acompañan que se encuentren en similar delicado momento.

(Foto: collar hecho por Larissa con hilo y chapas/abridor de latas de refrescos)

Hola bellas, estimadas Maris, queridas amigas,

A lo largo de los años que llevamos juntas, una de mis labores favoritas ha sido dar la bienvenida a nuevas Maris a este gran grupo. A esta excepcional familia. Siendo totalmente impensable contemplar la idea de despedir para siempre a una ellas.

Larissa Estrella descansa en paz. Lista para impartir clases de zumba a todos los ángeles que encuentre en el camino, nos deja el vacío de su ausencia. No es un adiós para siempre, es un adiós por un instante, hasta que, honrando su apellido, miremos al cielo y veamos en cada estrella dibujada su sonrisa.

Larissa, estamos desoladas.

Busca a Karla, que tristemente también nos dejó hace un tiempo. Vuestro abrazo desde otra dimensión, nos hará más conscientes de vivir la vida en modo «carpe diem».

Las Maris unidas en pensamiento por ti.

Tu canción

Con amor,

 

Luisa

Las Maris